“Frente a los Nacionalistas tiren a matar”.

Por Rafael Cancel Miranda

 lunes, 21 de Marzo de 2011

Esas fueron las declaraciones dadas a la prensa de Puerto Rico por el nefasto gobernador colonial Blanton Winship y  su jefe de la policía coronel Elisha Francis Riggs. Llegaron al país en 1933 con órdenes de eliminar al Partido Nacionalista de Puerto Rico.  Un tiempo después –el 24 de octubre de 1935-  un escuadrón de policías encabezado por este coronel Riggs asesinó a cuatro jóvenes nacionalistas que iban en un automóvil camino a la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras para apoyar a un grupo de estudiantes en una protesta estudiantil.  Los nacionalistas no habíamos disparado ni un tiro.  Era necesario ajusticiar a este criminal coronel Riggs, quien años antes había sido cómplice del asesinato del general Sandino en Nicaragua.  Así lo hicieron dos jóvenes nacionalistas:  Elías Beauchamp e Hiram Rosado.
Para ese entonces los Nacionalistas eran escuchados y respetados por el pueblo puertorriqueño.  De ahí que envían a estos dos sicarios para acallar la voz nacionalista a como diera lugar.  Con esa misma intención envían desde Washington al juez Robert A. Cooper y a un fiscal de nombre A. Cecil Snyder, y por primera vez llegan los esbirros del FBI.  Por supuesto, usando su “legalidad” enjuician a Albizu, Corretjer y otros nacionalistas y, como era de esperarse, los envían a prisiones yanquis… y llega aquel Domingo de Ramos, 21 de marzo de 1937.  
El Partido Nacionalista había organizado una marcha pacífica en Ponce para demandar la libertad de los líderes nacionalistas encarcelados.  Ya conocemos –o debemos conocer- cómo fueron masacrados bajo órdenes del asesino gobernador Winship.  Diecisiete civiles muertos y más de 150 heridos.   Una de las víctimas fue una niña de nombre Georgina, quien acababa de salir de la iglesia con su ramito de palmas en la mano.  Fue perforada por la espalda a balazos.  Además, dos policías cayeron víctimas de su propia balacera.
Escuché a don Pedro decir en una ocasión que de las cenizas de nuestros mártires surgirá la Patria.  Como muchos saben, mis padres fueron sobrevivientes de esa masacre.  En agradecimiento a aquellos que cayeron ese día y cuyo único delito fue amar a su Patria y a su pueblo y respetarse a sí mismos como puertorriqueños, escribo sus nombres para que los recordemos pues cayeron por nosotros.  Pero antes de escribir sus nombres, quiero compartir un detalle que nunca olvido.  Por muchos años, cerca de cada 21 de marzo, mi padre recibía una carta de uno de los policías cómplice de la Masacre de Ponce en la cual le expresaba su arrepentimiento.

Aquí los nombres de los caídos.

Bolívar Márquez Tellechea
Teodoro Vélez Torres
Pedro Rodríguez Rivera
Juan Santos Ortiz
Juan Cotal
Juan Torres Gregory
Luis Jiménez Morales
Georgina Maldonado (niña)
María Hernández de Rosario
Obdulio Rosario
Jenaro Rodríguez Méndez
José Antonio Delgado
Ramón Ortiz Toro
Juan Reyes Rivera
Ulpiano Perea
Conrado Rivera López
Iván Rodríguez Figueroa

¡Gloria eterna para ellos!

Tomado de: Movimiento Independentista Nacional Hostosiano  

 
 

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